Cordura

 ¿Ya no hay nadie qué defienda la cordura y el saber estar? Alguien con dos dedos de frente. Alguien que se arrogue la suficiente autoridad para poner freno a este espectáculo constante de mal gusto y mala educación.

¿Acaso ha triunfado la peor anarquía social y no me he enterado? 

Vayamos por partes, que dijo Jack el Destripador. Porque mi intención es destripar lo inaceptable. 

A todo menor le será protegida su imagen e integridad física. A todos menos que no sea el hermanito de Lamine Yamal, claro. Algunos han dicho que era el talismán de la selección. Y además la mamá es influencers en las RRSS y representa marcas de ropa. Bien que le viene la imagen pública del niño. Dios no quiera que la otra cara de la moneda de la fama le dé algún susto. 

Nadie le dice a un campeón del Mundo que cagarse en la hostia es denigrar a cientos de miles, millones de creyentes, aparte de ser una vulgaridad ordinaria indigna de un representante de nuestros país. Nadie. Que Lamine Yamal enseñe los calzoncillos me la repampinfla. Al menos no enseñó bien visible la marca para ganar una pasta gansa. Y yo que estaba tan contento de que España hubiera conquistado el titulo mundial. 

Pero todo esto me puede en el alma. Hasta que pase esta boba fiebre de mundialitis experimento social, me dedicaré a mis lecturas, escritos, y a pensar que hemos hecho para merecernos esto. Y de ejemplo para los jóvenes nada de nada; si acaso para darles alas en su pretensión de influencers, mal educados, vulgares, chabacanos y demás anos.

Del show esquizo de Penélope ni me fijé. Alguien debería decirle que la edad pasa para todos y las piernas de cigüeña no molan nada.



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