Islas pitiusas.
La magia que me trajo a la isla perdura. Ibiza. A pesar de los velos quitados, los visillos corridos y cortinas abiertas, hay una sensación interna que acaricia mi cuerda simpática y me regocija. Ahora, como buen truhan, le pongo los cuernos con su hermana pequeña, Formentera. Pero recuerdo sus rincones y curvas con el deleite del amante satisfecho.



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